miércoles, 11 de noviembre de 2009

lunes, 9 de noviembre de 2009

(Inciso)

Antes de terminar la historia sobre "Why did my boys wake me up??"
Me apetece contar la de hoy, cortita:
Hoy solo tenía que recoger a Callum, Fraser se iba con su mejor amiga Heather hasta el tea time. Cuando está solo, Callum es más cariñoso que cualquier niño sobre la tierra. Después de regalarme lo menos 10 abrazos e ir pegado a mí casi todo el camino, me ha preguntado entusiasmado si podía hablar otra vez con mi hermana (ayer estuvieron los dos hablando con ella por el skype!).

-Maybe, if she's at home you can!

Después de preguntarme si iba al High School y de aclararle que no, que ya tiene 26 mi hermanita, que ya no está en edad, me ha preguntado cuántos tenía yo. Así que le he dicho que 23 el próximo 19 de noviembre

Bea- What will you buy me for my birthay? (siento mi inglés, pero así se lo he soltado!)
Callum-Mmmm...I'm thinking about it... wait! I have a present for you!!

Y con éstas ha metido su manita en el bolsillo y me ha sacado una flor, para ser más exactos, una "poppy". Llevaba ya tiempo queriendo una, pero como tienes que dar la voluntad, aún estaba dándole vueltas cuánto sería una voluntad justa aquí en Edinbra.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Are you ok?

Eso, después de aporrear unas 4 o 5 veces la puerta de mi habitación.
Así es como me han despertado los enanos (los dos, porque han ido por turnos). ¡Y yo que me acosté ayer emocionada pensando en que, por fin, hoy podría levantarme a la hora que me diera la gana! Cuando apagué la luz de la mesilla no me lo podía creer: una noche y un día entero para recuperar el sueño perdido. Para malgastar horas entre las sábanas, para entreabrir un ojo a mediodía y volverlo a cerrar, sabiendo que aun te quedan tantas horas como quieras sobre el colchón. ¿Puede haber una sensación mejor?

La razón por la que ansiaba tanto un día así ha sido mi agotadora semana. No es que haya hecho ningún tipo de ejercicio (cosa que necesito con urgencia, por cierto), sino que me he dedicado a ocupar mis ratos en lo que fuera sin criterio ninguno. Y me ha salido bien la jugada, si no fuera porque al llevar a casa por la noche seguía empeñada en ocupar el tiempo sin pararme si quiera a dormir. Sleeping is overrated, isn't it? It's a waste of time.

El miércoles debía haber ido al curso, pero mi mente se negaba a someterse a tal estado de sopor. Llovía, puede que eso acompañase. Fue un día estresante, puede que eso acompañase también. Así que me escapé a tierras suizas (Lara's home, para ser más exactos) para degustar unas auténticas meatballs que había cocinado mis swedish friends. Mi cuerpo también se negaba a salir si quiera de casa, pero tuve que obligarle. Por el camino iba andando muy despacito, como si realmente esperase que alguien me raptase a toda velocidad y me devolviera a mi casa. Parándome en todos y cada uno de los escaparates, como si por retrasar el momento consiguiera evitarlo. El caso es que tengo que felicitar a Johan, por sus dotes culinarias, a Lara, por acogernos estas semanas en su casa, y a la swedish people por ganar la contrarreloj hablando en inglés (pero siempre con un acento tan dulce que casi te da igual lo que dicen, como si te están mandando a la acera de enfrente a por rábanos). Después me tomé una pinta en el mítico Jeckyl &Hyde (no es algo despectivo en absoluto, pero el caso es que lo mejor son su baños. Ver para creer.)

El jueves se celebrara aquí una fiesta con fuegos artificiales. Un poco macabra, un poco primitiva, en resumen: totalmente Braveheart.
"Remember, remember, the fifth of November"
Se trata de la historia de un traidor de la patria, por así decirlo. Guy Fawkes fue arrestado el 5 de Noviembre de 1605, cuando se encontraba en el Parlamento con docenas de explosivos encima (sutil aclaración: pretendía hacerlo estallar.) Fue juzgado y sentenciado a una de las peores formas de ejecución: colgado, ahogado y descuartizado.
Al año siguiente se reunieron el rey y el parlamento para conmemorar el evento, iniciando un rito que se practicaría cada año, con éste lema y otros: "I see no reason why gunpowder and treason should ever be forgot."
Y así, cada año en Edinbra la gente sube a Calton hill o Arthur seat (depende de las ganas que tengas de escalar, porque se trata de dos colinas de distinta altura), cargados de pseudo-explosivos legales (osease, fuegos artificiales) para hacerlos estallar en lo alto mientras brindan sus latas y botellas. En general, es una forma cool de hacer botellón: con excusa cultural, histórica y patriótica, disfrutando de las mejores vistas de Edimburgo por la noche y bien lejos de la actuación policial. ¿Cómo no iba a ir toda la gente joven bien provista de litros de alcohol??
-End of the Enburgh culture class-
Y ahora, siguiendo con mi agotadora-pero-sedentaria semana, seguir con que después del espectáculo pirotécnico nos fuimos a nuestro club favorito, The Hive. Así que no pude recuperar el sueño del miércoles, cuando solo habia dormido 5 horas. Al contrario, después del Hive se me hizo tan tarde que acabé durmiendo 4 horas. Eso sí, después de hacer otro amigo nuevo más de vuelta a casa. En serio, ¿Por qué aquí todo el mundo se ofrece a darte charla gratuita así llueva, truene o nieve? ¿Y porqué casi llevan el número de teléfono en la frente? Lo más extraño es que no se parecen en nada a los típicos pesados de Madrid, que se hacen cansinos desde el minuto 0 y que desde la primera palabra ya sabes de qué va la cosa. Aquí en Edinbra te hablan porque sí, pero no te sientes intimidada porque quieran algo contigo. Sea de día o de noche, estés en una tienda de electrodomésticos o cruzando la calle, yo no sé pero siempre hay un alma caritativa dispuesto a darte conversación, y su número de teléfono también. Es algo que me choca bastante.
El viernes tocó una de Ceilidh, fiesta típica escocesa similar a la polka y a los bailes de pueblo con la orquesta de turno. Lo gracioso es que la mitad son escoceses, vestidos como tal, y la banda enseña antes de cada canción los pasos a seguir. Cool!
Todo hay que decirlo, después de cansarnos un rato, acabamos en el Picture House. Similar al Hive, pero multiplicando el número de indie-teenagers. Por un momento creí que estaba en una noche de parranda americana de los 80'. Y ahí se paro el tiempo: en ese rato estuve quieta, ausente pero más presente que nunca. Absorbiendo el ambiente, empapándome de él, en medio de todo pero sin mezclarme. Sumergida en mis propios pensamientos, dejándoles mecer por la música que inundaba la sala. En ese preciso momento solo deseaba una burbuja que me atrapase y me enajenase del tiempo, como si por un ratito dejase de existir para el resto. Deseaba que no me vieran, y poder seguir pensando y atrapando cosas en mi mente sin tener que moverme epilépticamente para no desentonar. Aun así, no lo hice. Continué quieta una media hora más, observando, mirando, por supuesto que también recordando. Dejándome envolver por el bullicio, el gélido soplo del aire acondicionado, la música que, como buen titiritera, movía los hilos de los cientos de teens enloquecidos. Cualquier tiempo pasado nos parece mejor. Y esta estúpida frase recogía mejor que ninguna lo que ocurría también allí: decenas de adolescentes emulando la moda de la generación anterior, o quizá la anterior de la anterior.
Y yo, recordando. Echar de menos es lo que mejor se me da.
Sábado: Ayer fue un día IKEA. No se trata de un juego de palabras, fue exactamente eso: quedamos a las 12 y nos pasamos el día entero en IKEA, como quien queda para ir al parque de atracciones. Por supuesto acompañadas de la swedish people, que como buenos anfitriones nos recomendaron de nuevo las meatballs, y de aderezo un pan de ajo. El resto del día lo gastamos en imaginar nuestro próximo piso, probando todas las cocinas posibles y dejándolo eterninzar frente al objetivo. Nuestra idea era subirlas al facebook, con títulos tales como "crazy night yesterday at home". Doesn't matter.
Después de enamorarnos de todo el baby stuff y de aclarar a todo el Ikea staff lo payasas que podíamos ser un grupo de guiris, hicimos la compra de rigor de swedish food. Yo adquirí 3 packs de zumo y un paquete de ginger thins. Ninguna de las dos cosas llegó a media noche. Expiraron antes en mi estómago.
Y cuando llegué a casa ayer, después de toda esta agotadora semana, los niños me invitaron entusiasmados a unirse a su juego.
***...... to be continued......***